La vivienda nace de una parcela marcada por el desnivel y por la voluntad de abrirse hacia las vistas. La pendiente, la orientación y la relación con el paisaje no se entienden como simples condicionantes, sino como los elementos que ordenan la implantación y dan sentido a la arquitectura.
El acceso se produce desde la cota inferior de la parcela, aprovechando la pendiente natural del terreno para resolver el garaje y reducir la intervención sobre la topografía. Desde este primer contacto con la vivienda, una escalinata exterior conduce hacia la planta principal, donde el vestíbulo de doble altura actúa como umbral y núcleo articulador del conjunto. Este espacio central introduce la escala de la casa, permite la entrada de luz y organiza la relación entre las distintas áreas de la vivienda.
La planta baja se concibe como una sucesión continua de espacios abiertos al exterior. La luz natural acompaña el recorrido y diluye los límites entre interior y exterior, generando una relación directa con las zonas ajardinadas. La cocina, situada en una posición estratégica, mantiene una doble condición: abierta visualmente hacia el acceso y conectada con el ámbito más privado de la parcela.
La planta primera acoge la zona más íntima de la vivienda. Los dormitorios se organizan en torno al vacío central del vestíbulo, favoreciendo la entrada de luz y la continuidad entre niveles. El dormitorio principal, situado en esquina, disfruta de vistas abiertas, vestidor y baño propio, mientras que el resto de estancias completan un nivel pensado desde la privacidad, el confort y la flexibilidad de uso.
La cubierta se entiende como una extensión exterior de la vivienda. Concebida como una gran terraza panorámica, permite disfrutar de las vistas abiertas hacia Madrid y la sierra, incorporando el paisaje lejano a la experiencia cotidiana de la casa.
El sótano alberga un garaje cerrado para dos vehículos, cuarto de instalaciones, zona de lavandería, trastero y un dormitorio de servicio con baño propio. La relación con el exterior se mantiene también en este nivel, gracias a la pendiente natural del terreno.
La arquitectura se apoya en volúmenes rotundos y limpios, grandes huecos verticales en planta baja y ventanas corridas en planta primera. El resultado es una vivienda sólida, luminosa y abierta al paisaje, donde cada decisión formal está al servicio de una experiencia de habitar equilibrada y contemporánea.




