Este proyecto de viviendas unifamiliares se plantea desde la lógica de la orientación, la luz y la relación directa con el jardín. Cada decisión espacial busca potenciar el confort, la eficiencia y una forma de habitar conectada con el exterior, sin renunciar a la privacidad ni al carácter arquitectónico.
Cada vivienda se desarrolla en cuatro niveles: sótano, planta baja, primera y cubierta aterrazada. El acceso principal se sitúa al norte, a través de una zona ajardinada privada que actúa como transición entre la calle y el interior de la vivienda. El volumen se eleva ligeramente sobre la rasante, facilitando el acceso rodado al garaje y favoreciendo la entrada de luz y ventilación natural en la planta sótano.
La planta baja concentra la vida diaria de la vivienda en torno a un vestíbulo central bañado por luz natural, que actúa como núcleo de distribución. Desde él se accede a una cocina abierta y funcional, conectada tanto con el acceso principal como con el cenador de verano, y a un amplio salón-comedor que se prolonga hacia el jardín posterior. Este se extiende en una terraza cubierta por pérgola y alberga la piscina privada, configurando un espacio de estancia versátil y vinculado al ritmo de las estaciones.
En la planta primera se ubica la zona de descanso, organizada a partir de un vestíbulo amplio que da acceso a cuatro dormitorios. La suite principal incorpora baño privado y vestidor, mientras que un segundo dormitorio cuenta también con baño en suite. Los otros dos dormitorios comparten un baño completo, ofreciendo una distribución cómoda y equilibrada para la vida familiar. Las estancias se orientan al sur, buscando luz natural, vistas y ventilación cruzada.
La cubierta se resuelve como una terraza privada, equipada con pérgola, pavimento técnico y espacio para tendedero e instalaciones, respetando la geometría limpia del conjunto.
En el sótano se ubican el cuarto de instalaciones y un garaje con capacidad para dos vehículos. La arquitectura se define mediante planos geométricos claros, grandes ventanales verticales en planta baja y huecos corridos en planta primera. El resultado es una imagen contemporánea, serena y atemporal, que combina funcionalidad, luz natural y una conexión constante con el exterior.
Una vivienda que no se impone, sino que se integra: al lugar, a la luz y a una forma contemporánea de vivir con equilibrio.



